Parque Nacional Huerquehue: 36 años de un guardaparque cuidando la cordillera

Gumercindo Paredes lleva 36 años como guardaparque de CONAF, 34 de ellos en Huerquehue. Cuenta cómo cambió la gente, por qué no se puede hacer fuego y por qué perros y gatos no entran al parque.

Un guardaparque con gorra y el conductor del programa conversan sonrientes junto a la orilla de un lago rodeado de bosque.

La ruta continúa por los parajes de la Araucanía lacustre hasta el Parque Nacional Huerquehue, en plena cordillera de los Andes. Allí, Eduardo Montoya conversa con Gumercindo Paredes, guardaparque de CONAF: lleva 36 años en el oficio y 34 en este parque. «Pasó mi juventud por acá», cuenta.

El parque y sus normas

El parque recibe decenas de miles de visitantes al año. Su sendero principal es de 7 km, de dificultad media, y se demora alrededor de cinco horas ir y volver, aunque eso depende de cada persona. No es un lugar para hacer asados: el fuego está prohibido. Solo se cocina con cocinillas a gas, sobre la mesa de cada sitio, para no provocar incendios.

Cómo cambió la gente

Paredes ha notado un cambio bastante notorio en los visitantes: hoy la gente ha aprendido y todo lo que trae se lo lleva. Aun así, hay cosas que no se deben traer.

Los perros y gatos no entran

Cuando Montoya le pregunta por la familia multiespecie que muchos tenemos en casa, el guardaparque responde con cariño: a él también le encantan los animales, pero en el parque está prohibido llevar perros y gatos. Aunque estén desparasitados y vacunados, pueden contagiar enfermedades como el distemper a los animales nativos, como el zorro, que no tienen defensas. «Se van a morir», advierte. Al despedirse, el programa le entrega un reconocimiento por cuidar el medio ambiente y lo invita a seguir mostrando, con sus propios ojos, lo magnífico que es el parque.

Mira esta historia en el programa

Esta historia es parte del capítulo «10 de noviembre de 2024» de Dejando Huellas. Mírala y descubre las otras que se cuentan en el mismo episodio.

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