Una granja autosustentable en la Araucanía: el círculo de Karin

En una parcela de Punta del Cerro vive una familia multiespecie con una economía circular: del estiércol al biogás, del bioabono a la huerta y de la gallina que adoptó siete patitos. Karin Gramer lo muestra a diario en su granja educativa.

Una mujer con gorro de lana de colores sostiene en la mano un patito amarillo recién nacido, de cerca, con vegetación al fondo.

El viaducto del Malleco da la bienvenida a la Araucanía y, un par de kilómetros hacia la cordillera, aparece Villarrica. Eduardo Montoya llega con la magia del sur a contar historias del vínculo entre las personas y los animales, y a hablar de tenencia responsable, bienestar animal y cuidado del planeta. Su primera parada es una granja interactiva y autosustentable en Punta del Cerro, a unos 34 km del lago Caburgua, rumbo a la cordillera. Allí vive una familia multiespecie que se acompaña y se complementa, y genera una economía familiar circular.

Del paraíso al hogar

Karin Gramer lleva cuatro años viviendo en este lugar, que recibió de herencia. Sus abuelos llegaron de Alemania y Austria y colonizaron el sector; su abuelo compró un paño grande de tierra, del que ella conserva un pedazo. Vive con uno de sus hijos, de 17 años, y con la perra de él, a la que Montoya mira con ojo de veterinario: tiene heterocromia, un ojo de cada color. «Esto es el paraíso en la tierra», dice Karin.

El círculo: del estiércol a la huerta

Su concepto es darle la vuelta a los productos. Los animales producen estiércol, que ella pasa por las lombrices o por el biodigestor, donde produce bioabono y gas. Con el bioabono alimenta sus verduras, de las que se alimenta ella y que vuelve a dar a sus animales. «Ahí está mi círculo», resume.

El biodigestor es un tambor sellado, sin oxígeno, al que ella agrega estiércol fresco y agua. En los primeros 15 días se crean las bacterias, que producen dos cosas: el bioabono y gas metano. El grande que tiene produce, en verano, alrededor de una hora y media de gas para su estufa. El modelo que muestra es artesano a propósito, porque la granja es educativa: quiere que cada visitante se entusiasme y se lleve uno a su casa. Lo alimenta con estiércol de caballo, de vaca y de gallina; la comida verde se la da a los animales. Y ríe al contar que un caballero le dijo que iba a ser conocida como «la señora de la caca».

El bioabono, dice, no tiene mal olor. Lo agrega a las plantas de su invernadero, donde crecen lechugas de invierno, más gruesas y rústicas porque crecen con frío, y acelgas. Todo pasa por las bacterias, que lo procesan, así que no hay contaminación. Montoya prueba el vinagrillo, una planta antigua con gusto a lechuga que termina en algo ácido, como el limón.

La vaca, las gallinas y siete patitos

Karin vuelve a la tierra después de haberse ido a la ciudad: tiene una vaca, le saca leche y produce manjar, mantequilla y quesillo. Muchos niños de Santiago creen que la leche viene de un envase, y a ella le han llegado a preguntar si la vaca da leche con chocolate. «Aquí está la fábrica misma», bromea.

También hay pavitos, y todos los días nace algo nuevo. La última curiosidad: una gallina se echó sobre huevos de pato y se levantó; otra gallina, de una raza pequeña llamada quique, se echó en los huevos y en dos días sacó siete patitos. Los patos demoran 28 días en nacer, así que la quique se convirtió en la mamá más afortunada: mamá en dos días, y mamá para siempre. Montoya, veterinario hace más de veinte años, tiene por primera vez en su mano un patito de un día de vida.

Aprender de la tierra

Karin no estudió veterinaria, pero siempre fue la ayudante de su padre, y trabajó años en una veterinaria. Su padre fue de los pocos que conservaron toda su tierra y les enseñó a amarla; ella y su familia conservan lo que heredaron y no han vendido nada. Montoya se va emocionado, con el sabor cítrico de la planta del invernadero, y le agradece haber mostrado lo que hace: ojalá, dice, esto se multiplique por mil.

Mira esta historia en el programa

Esta historia es parte del capítulo «10 de noviembre de 2024» de Dejando Huellas. Mírala y descubre las otras que se cuentan en el mismo episodio.

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